Durante años, y también ahora, Euskal Herria ha
sido tierra de acogida para muchas familias que vinieron en busca de
trabajo, de una vida mejor, o simplemente, de un lugar para vivir.
Desde AEK y Korrika queremos destacar la aportación inestimable que
muchas de esas familias han hecho al euskara. Las familias que llegaron
a Euskal Herria y aprendieron su idioma, que gozaron de él y de su
cultura, que participaron vivamente en su difusión en diferentes
ámbitos, y que se lo transmitieron y enseñaron a sus hijos e hijas,
para garantizar así la necesaria transmisión generacional. Para todas
esas familias, para todas esas personas, es el recuerdo y el homenaje
de Korrika 16. Desde AEK y Korrika queremos transmitirles nuestro más
sincero y profundo agradecimiento, y también queremos reconocer
públicamente su aportación y su compromiso, para que sirva de ejemplo
tanto a las personas que hoy llegan a Euskal Herria como a aquellas que
habiendo nacido y crecido aquí aún no han dado el paso de aprender y
vivir en euskara.
Pero es tan cierto que Euskal Herria ha sido
tierra de acogida como que muchos tuvieron en su día que abandonarla y
que han perdido el euskara con el paso del tiempo. Y ha ocurrido
también, de manera destacada, que muchas familias perdieron el euskara
por culpa del franquismo y de la aplicación de las jacobinas leyes
francesas, que no reconocen otro idioma que el francés en el Estado.
Afortunadamente, también en este caso han sido muchas las familias que
han hecho un esfuerzo admirable por recuperar el euskara y volverlo a
hablar en casa, y no sería justo olvidarnos de todas ellas. Sea para
todas las familias que han tenido que aprender o recuperar el euskara y
que han garantizado su transmisión nuestro humilde pero más sentido
homenaje.